
Está claro,
Si algo no te mata, termina haciéndote más fuerte. A lo que sumo y suscribo aquel ripio, tan cursi por otra parte, de que "después de la tormenta, siempre llega la calma".
En cualquier caso y a toro pasado, deciros que después del camino al Gólgota que narre ayer, hoy amaneció más liviano. Y anoche incluso, se transformó en reconfortador.
Gracias a todos por estar siempre tan pendientes, y a tí querido diario, por no quebrantar la paz que tus espacios me conceden.
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