Caminaba lentamente, temblando, estaba oscuro y no acertaba a orientarme. Pensé que se había echado la noche encima, pero pasaron los minutos, las horas... y no amanecía. Entonces, seguí deambulando, pensando que habría sido un corte eléctrico. No había muros, barreras, todo era llano, recto, sin embargo, no atisbaba luz al final del túnel. El eco era ensordecedor, mi voz, una voz llamando al infinito. Pero no, no era yo, sino mi alter ego, enterrada?, desorientada?
No, metida en el túnel más profundo jamás experimentado, en las catatumbas del ser, de uno, de su conciencia. Así, sólo así conseguí averiguar las simas más profundas de uno, querer, sufrir, amar, perder. La finitud, la infalibilidad...el ser, sin más!!!!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Espero impaciente una próxima entrada de verdadverdadera en la cual explique mas a fondo los temas tratados en cada publicación. Sí, se me hacen muy cortos, pero he de admitir que de ello no tiene la culpa nadie más que la autora por utilizar tan maravillosas palabras y expresiones para describir la más sencilla realidad. Enhorabuena!
Publicar un comentario